continencia omnisciente

Publicado el 14 de Noviembre, 2008, 17:38

!No quiero perder!

cuando veo,el suave cabello que tocan  tus manos

deslizándose

mientras te estoy mirando

creo tocarlos también.

cuando sonríes mientras me estas mirando

pienso decírtelo de una ves

cuando hablamos

cuando callamos

cuando andamos

en un vaiven

pienso y digo : !no quiero perder!

cuando percibo los ambiguos signos

cuando me río sin sentido

cuando te abrigo sin que me abrigues

cuando estoy triste

y quiero querer

cuando me ufano de ser

lo que no soy

y quiero tener lo que  doy

pienso y digo : !no quiero perder!

Por RusioPola, en: General

Publicado el 9 de Noviembre, 2008, 17:57

El silencioso Adán

cuando el sonido de tu liviana voz

deje de callar

callaré yo

cuando por fin logres escuchar

al silencioso Adán

hablaremos callando los dos

cuando tu inagotable sonrisa metafísica

se extinga

las contables sonrisas mías que se encandilaron gracias a ti

volveran a lucir estoicas

cuando oses besarme

o cuando ose besarte

por vez primera

no existiran palabras raras ni simples

para describir

lo que intento describir en esta pía alucinación

en esta posible predicción

en este incontenible amor.

Por RusioPola, en: General

Publicado el 26 de Octubre, 2008, 23:26

El pasajero dormido

Agonizante y dormido. Así me encontraba yo. Inmutable y parado como una estaca en un colectivo atestado. Mis fuerzan se debilitaban lentamente. Solo mis manos intentaban estar sujetos a la grasienta baranda.

No podía pensar ni voltear la cabeza en otro lugar que no fuese el de la ventana del carro.

En el asiento que estaba cercano a mí, se encontraba una muchacha leyendo un pequeño libro. Intenté por un instante decirle que me ceda su asiento, que ya no soportaba más el dolor de cabeza que me invadía casi por ensalmo, pero cuando lo iba a hacer, me contuvo algo indescriptible. Mis labios permanecieron cerrados, no los puede abrir. Me sentí amordazado.

 

Intente pensar, en medio de ese incontenible mal, sobre las posibles causas que invadieron primero mi cabeza y después todo mi cuerpo, pero no encontraba respuesta alguna. Segundos antes de subir al transporte me sentía indolente. Me encontraba en el paradero de siempre. Estaba alegre, y no sabía por qué. Ya adentro, no pude esquivar los dolores. Parecía como que alguien intentaba infiltrarse dentro de mí, es decir revivir a través de mi persona y yo peleaba porque no sea así. A parte de ello, pude escuchar, a pesar de que mis orejas no oían el estruendo de los cláxones, una voz aparentemente masculina. No descifre el mensaje, aunque lo oyese claramente, no lo capte bien. No se si eso sucedía realmente o era una alucinación.

 

Contaba los minutos para que aquel carro llegue al paradero ansiado. No soportaba más. Aun cuando las personas inmersas en el vehículo bajaran de éste, el dolor seguía presente. Faltaban pocas cuadras, lo presentía. Sin embargo el colectivo se llenó nuevamente y el dolor se incrementó. Hice un esfuerzo por blasfemar, sentí que los pueriles colegiales, los causantes de que el carro se ateste me miraban. Me sentía exangüe. Hice un esfuerzo sobrehumano por caminar hacia la puerta de bajada. Le dije al conductor que iba a bajar en la esquina siguiente. No me escuchó. En consecuencia hablé mas fuerte: ¡señor, bajo en la esquina siguiente!

 

Después de bajar del inquerible colectivo me conduje primero a una farmacia que estaba a escasos metros de mí, y luego hacia mi casa. No sé como pude llegar a mi cubil. Tomé la pastilla. No había agua, solo una botella de vino. Después de eso me recosté sobre la cama, me tapé el rostro con la almohada y contuve el llanto. Grité toda la noche sin que nadie oyese mis gritos. Grite hasta que finalmente me quedé dormido.

Por RusioPola, en: General

Publicado el 5 de Octubre, 2008, 19:40

Viernes de miércoles

Los viernes suelen parecerse a los sábados, aburridos hasta el cansancio (al menos para mí), sin nada que hacer, ni decir. Sin embargo uno de esos tantos viernes pudo vestirse de intrepidez.

El día había sido semejante a los demás, sin ninguna novedad. La misma rutina de siempre; levantarme a las 8:00 AM, desayunar, hacer una que otra cosa necesaria hasta la hora de manducar y marcharme a estudiar.

Luego de estar en la universidad de 1:00 PM a 4:30 PM aproximadamente,

caminé con destino al paradero recurrente. Subí al colectivo, afortunadamente no estaba atestado, había asientos vacíos. Yo elegí el que da a la ventana y me quedé mirando lo que acontecía en las afueras del carro.

 

No fue hasta menos de una hora que bajé de aquel transporte. El carro suele dejarme a unas cinco cuadras de mi hogar. Mientras caminaba pensé en que aún era muy temprano para soportar a mis tres pueriles hermanas gritar, jugar, molestar…

Durante ese pensamiento evasivo, me sobrevino repentinamente un hambre canina. Esto porque vi a una pareja de enamorados comer tortas de chocolate. Recordé que cerca a mi casa existía y existe una panadería en la cual venden unas deliciosas tortas, y yo quería específicamente la de chocolate.

 

Cuando estaba por llegar a la panadería, observé a una mujer de figura portentosa ubicada por aquel sitio. Al parecer había comprado panes, porque sostenía una bolsa parecida a la que utilizaba el doctor Chapatín (el viejito canoso personificado por chespirito).

Su rubia cabellera sobresalía nítidamente. La mujer correspondió mi adusta mirada con una enigmática sonrisa. Yo sólo caminé hacia el destino azucarado, el de la torta de chocolate. Por qué me habrá sonreído de esa forma mientras la miraba tan seriamente pensé. En realidad cuando camino, mi mirada va hacia una sola dirección, pero esta vez no pude esquivar esa dirección porque era un monumento lo que estaba viendo. Finalmente llegué a la panadería. Pedí a la señora que el pastel sea servido en un plato descartable, con cucharita del mismo material. La señora hizo lo que le dije. -Es un sol veinte joven-. -Tome-. Gracias.

 

Estaba contento porque ya tenía lo que ansiaba. La bendita torta de chocolate estaba en mis manos y muy pronto en mi barriga. Ahora sí iba ir a mi casa. Ahí comería a escondidas - sin que nadie me vea- ese dulce tan provocador.

Cuando iba a cruzar la pista que da a mi hogar, atisbé nuevamente a la chica rubia de la enigmática sonrisa. -amigo-, ¿eso lo que esta en medio de la pista es una rata o un cuy? Me quedé un segundo en silencio, no sabía que contestar, voltee hacia la pista y vi a dos animalitos horrendos como dice mi amigo zopi (quien estudia conmigo en la universidad) intentando huir de los automóviles que pasaban. La chica gritaba: ¡no! ¡Cuidado con la rata!, al parecer ella creía que los dos animales eran ratas. Yo me incliné más por lo del cuy. Eran muy pequeños, los dos animalitos tenían una piel marrón con manchas blancas. Eran fláccidos, enanos, y se deslizaban muy despacio por la pista. Lo único que le dije a la rubia es: no sé. En realidad no sabía a que especie pertenecían los dos animales. Eran muy raros. La chica seguía sonriendo y gritando: ¡cuidado! Hasta que por fin se decidió a cruzar la pista y coger sobre su regazo a los dos animales. Volteó hacia mí y sin decirme nada se fue con los dos fenómenos chiquitos hacia su destino incierto, no sin antes sonreírme nuevamente. Esa situación había opacado el deseo de probar el manjar. Llegué a mi casa y comí la torta de chocolate, pensando en los horrendos animalitos que ahora tenían dueña y pensando en ella y en lo muy tímido que soy.

Luego el pensamiento se diluyó porque probé la torta de chocolate y acto seguido subió a mi cuarto una tía que había venido a visitarnos desde el lejano distrito de Comas. Me preguntó si es que no había visto a un par de cuyes. Ella pensó que los roedores habían subido las escaleras. Me quedé inmutable ante esa pregunta. Solo atiné a decirle. No, no vi nada.

Ese viernes era cumpleaños del hermano de mi padre y al parecer querían cocinar a los pobres cuyes. Gracias a la rubia los cuyes pudieron salvarse, aunque pensándolo bien, ¿Qué me garantiza de que la gringa no se los comería?

 

Por RusioPola, en: General

Publicado el 27 de Septiembre, 2008, 22:03

TANTO

TANTOS MOMENTOS

VIVIDOS E IDOS

TANTOS DESPIDOS

INANODINOS

TANTO FRÍO

Y POCO CALOR

TANTA LUZ

Y TANTO AMOR...

Por RusioPola, en: General

Publicado el 27 de Septiembre, 2008, 21:56

BUCÉFALO

 

En una alfombra sucia y vieja de color marrón oscuro se encuentra mi diminuto gato recostado sobre ella. Su apariencia es la de un atigrado felino apacible.

A parte del color de su piel resalta nítidamente sus largos y transparentes bigotes. Sus ojos combinan con su tenue piel y la cola tiene casi la misma medida que sus patas.

Bucéfalo. Como así se llama el animal, es idéntico a la raza de gato llamado europeo jaspeado rojo. Hace un par de años poseía unas hermosas uñas rosadas, pero hoy sus uñas están maculadas.

Repentinamente se levanta de la alfombra que cubre el piso de mi cuarto y comienza a andar como todo un tigre. De pronto bosteza y abre su pequeño hocico dejando ver sus colmillos que seguramente más tarde ratones triturará y gemirá cual bebé. Chirriante.

Por RusioPola, en: General

Publicado el 3 de Septiembre, 2008, 20:03

Ingenuo

creiste haber encontrado el motivo vivencial

creiste haber sentido la mirada, las palabras y la paz

creíste que el silencio se opacaría

creíste que el miedo se perdería

creiste en la existencia de lo bello

creiste en  lo eterno

¡ciego! ¡fuiste ciego!

ciego, e ingenuo

Por RusioPola, en: General

Publicado el 30 de Agosto, 2008, 9:59

SUEÑOS

 Rusio Pola  había despertado de un  sueño grato; pero lamentablemente olvidado. Sabía que había soñado algo bello. Esto porque emitía una enigmática sonrisa -raro en él-; pero ese recuerdo se hacía indescifrable.

El reloj de pared marcaba las 6:30 am. Era una costumbre levantarse a esa hora. El tipo  repitió la misma rutina de siempre. Colocó un disco de los beatles en su pequeño receptor e intentó cantar  mientras se duchaba. Antes de cada duchaso, Rusio Pola trotaba dentro de su pequeño cuarto, saltaba como si estuviese en un tranpolín, solo que en lugar del objeto estaba una alfombra sucia que cubría el piso. Des pués de ese extraño calentamiento, hacía su entrada al baño y repetía en él lo que hacía en su cubil.

Era sabado, feriado, por fin chis, como lo llamaban en la oficina donde laboraba, descansaría un momento. De lunes a viernes trabaja sin desmedro. Desayunó sin el acostumbrado apresuramiento de los días precedentes y vio algo de TV. Mientras  obserbava una película a medio terminar, recordó casi por ensalmo una parte de su sueño. En ese plácido recuerdo figuraba la imagen de una mujer. Lo contradictorio es que la dama del sueño no era la misma  en la que él  tanto pensaba, en Eliana, su compañera de trabajo. Era otra. ¿Cómo explicar que en su sueños aperazca otra persona?.

 Recordó sólo pasajes. Él estaba solo en un parque, pensando en cosas raras. De pronto se acercó hacia chis una mujer muy bella. Sólo Rusio Pola y ella estaban en el sombrío parque. El silencio estaba presente. En ese pasaje del sueño al parecer no hubo diálogo, solo miramientos incietos. Repentinamente la bella mujer alba se acercó hacia Rusio Pola, y lo abrazó fuertemente, y lo besó dulcemente. Rusio, sorprendido, correspondió ese acto. Fue tan real, que intentó no desprenderse de su almohada, pensando que era la ignota amada. 

 7:00 y pico de la tarde, chis salió a la calle a caminar. No lo hacía desde que comenzó a trabajar. Rusio Pola seguía pensando en la ignota mujer de su sueño. Ella había opacado a la verdadera mujer, quien él tanto idealizaba . La caminata duró un par de horas. De regreso a su casa decidió escribir. La inspiración comenzó a aparecer. Escribió, escribió y escribió hasta que el sueño apareció. Rusio Pola fue cerrando  lentamente sus ojos, se dejó caer de la silla vieja en donde  estaba sentado, y  se durmió en aquella  alfombra sucia que antes sostenía sus saltos y sus trotes, y ahora lo sostenía inmutable.

La única mujer alba, que estuvo cercana a él en momentos de su vida fue una compañera  de colegio que Rusio hacía años no veía. si bien es cierto que aquella mujer lo subyugaba cuando la recordaba, no era posible que alguien que no veía ya mucho tiempo atrás opaque a la donna que Rusio Pola intentaba conquistar. No podía concebirlo.

La única manera de saber lo que realmente pasaba era esperar  hasta el día lunes, para ver a la verdadera amada. sólo con verla descubriría si la magnitud de sus sentimientos eran reales. Quizá ella sería la chica de sus sueños,o quizá todo sea un sueño.

Por RusioPola, en: General

Publicado el 19 de Agosto, 2008, 19:32

 Rusio Pola resitando

Sentado en una silla vieja, que gira sin que yo me de la vuelta.

 escribiendo a través del messengger a amigos sin que me vean.

sin que sepan la verdad. Esa verdad que mengua.

escuchando canciones lentas e indecifrables.

Riendo por detalles. Detalles tan reales, que a veces cuestan.

 volteando la cabeza de derecha a izquierda.

 Solo. En mi cuarto, sin que nadie venga.

atisbando a poetas adheridos a la fuerza, en una pared fea.

Rimbaud, Vallejo y Adán, piden clemencia.

 y yo inmutable, pensando en ella.

Por RusioPola, en: General

Publicado el 18 de Agosto, 2008, 23:20

Poeta cándido

célibe y melancólico

refugiado en una densa soledad

tus versos son reflejo de esta triste realidad

Poeta callado

intimidado ante el dolor

contemplas mujeres bellas

sin expresarles tu fervor

Sé valiente poeta

borra de tu mente aquel martirio

crea nuevamente un camino

has del impredescible destino

solo tuyo.

Por RusioPola, en: General